Recientemente se ha vuelto más común escuchar sobre adolescentes que se identifican como “therians”, una tendencia que ha generado dudas en familias y centros educativos.
Ante este tema, la psicóloga clínica Xiomara Rugama explicó que se trata de jóvenes que establecen una conexión psicológica o simbólica con un animal, no desde lo biológico, sino desde características o comportamientos con los que sienten afinidad.
La especialista comentó que esta tendencia ha crecido especialmente en redes sociales, donde muchos adolescentes encuentran espacios para expresarse y sentirse parte de una comunidad. Señaló que, para varios de ellos, esta identificación forma parte de un proceso de exploración personal o búsqueda de identidad, algo que es natural durante la etapa de la adolescencia.
Rugama destacó que esta fase del desarrollo es crucial para definir quiénes son los jóvenes y cómo se perciben, por lo que ella retoma las ideas del psicoanalista Erik Erikson, quien planteaba que los adolescentes atraviesan momentos de confusión, cuestionamientos y búsqueda de pertenencia.
En ese sentido, identificarse simbólicamente con un animal puede ser un recurso para proyectar cualidades que consideran importantes, como la fortaleza, la libertad o la sensibilidad. La psicóloga enfatizó que no se debe juzgar apresuradamente, sino comprender el contexto individual de cada caso.
A pesar de esto, advirtió que pueden surgir riesgos si la vivencia del joven se vuelve muy intensa o si el entorno no acompaña adecuadamente. Entre los posibles problemas mencionó el aislamiento social, dificultades para consolidar la identidad, baja autoestima, ansiedad y depresión.
"Desde la perspectiva psicológica, el hecho de que el adolescente se identifica como therian o con ese cultura, no significa necesariamente que tenga la presencia de un problema psicológico, en la mayoría de los casos podría tratarse de una forma de expresión o búsqueda de identidad y pertenencia a un grupo, especialmente es un contexto social, donde las redes digitales facilitan esa visibilización de la subcultura juvenil", explicó la psicóloga.
La especialista señaló que, en casos muy poco frecuentes, algunos adolescentes pueden distorsionar la realidad y llegar a creer literalmente que son un animal, algo que requiere atención profesional. Además, la falta de comunicación en el hogar puede generar conflictos que afectan el bienestar emocional.
La psicóloga recomendó que tanto las familias como los maestros mantengan una observación cercana y un diálogo abierto con los estudiantes. Señaló que es fundamental fortalecer la autoestima y la identidad de los adolescentes para que puedan reconocer quiénes son realmente y manejar de manera saludable cualquier forma de expresión personal.
"La prevención real no se basa en la prohibición sino en la formación, en el acompañamiento y en la presencia activa de los padres desde la infancia, porqué recordemos que detrás de esa postura puede existir miedo a la responsabilidad de ser persona por qué ser persona implica responsabilizarse de uno mismo", destacó Rugama.
"La identidad humana no es una moda ni una construcción intercambiable. Cuando un adolescente cuenta con autoestima saludable, comunicación abierta en su familia y espacios de pertenencia positivos, disminuye la necesidad de buscar validación en movimientos que puedan surgir en entornos digital", afirmó la especialista.
"Nunca perdamos de vista qué somos seres humanos dignos", enfatizó la psicóloga, ah agregando que "los padres no deben ridiculizar, pero tampoco validar narrativas que confundan la naturaleza humana. Educar implica amar con firmeza. No ser permisivos. La dignidad de la persona humana es única y debe ser protegida. No es negociable".