En Estelí, entre estudios, trabajo y partituras escritas a mano, un joven de apenas 18 años está construyendo un camino propio en la música.
Su nombre es Engel Borges Zamora, originario de Jalapa, Nueva Segovia. Un muchacho que llegó al Diamante de Las Segovias para estudiar Psicología, pero que encontró en el arte un modo de conectar con las emociones más profundas.
“Mi proyecto musical inició cuando era pequeño, ya que vengo de una familia llena de músicos. Siempre tuve esa visión”, declaró.
Engel ha encontrado en la música una forma de acompañar a quienes, como él, han sentido soledad, nostalgia o pensamientos difíciles de poner en palabras. Su estilo mezcla el indie folk con boleros modernos, y hasta hoy ha escrito más de 60 canciones.
El cine también alimenta su creatividad. Las películas, los detalles cotidianos y las cosas pequeñas que otros no notan, se convierten en inspiración para componer.
Bajo el nombre artístico “Chico Cometa”, Engel comparte su música en plataformas digitales y redes sociales. Su tema más reciente, “Mujer de Rizo”, se convirtió en un éxito inesperado, y actualmente trabaja en la grabación de su primer videoclip.
“Estamos en la grabación del vídeo musical. Aún estoy asimilando el boom que tuvo la canción”, compartió.
Aunque su camino apenas inicia, Engel no está solo. Su familia, y especialmente su abuelo, han sido un pilar fundamental en este proceso artístico. Pero más allá del éxito y los reconocimientos, Engel tiene un sueño que impulsa cada una de sus notas.
“La principal inspiración para crear música es el sueño de comprarle una casa a mi mamá”, comentó.
Entre clases de psicología, jornadas de trabajo y grabaciones hechas únicamente con su teléfono, Engel dedica cerca del 80% de su tiempo a crear. No solo música: también está explorando el mundo del cortometraje.
El talento de este joven demuestra que los grandes proyectos no siempre requieren equipos costosos ni estudios profesionales. A veces, basta con un teléfono, una idea y el deseo de expresarse.
“Nunca es tarde para empezar. A veces nosotros mismos nos limitamos, pero todas mis canciones son grabadas en teléfono”, finalizó.
Desde Estelí, el Chico Cometa sigue componiendo historias que nacen del corazón y encuentran eco en quienes lo escuchan.
Un recordatorio de que el arte no siempre busca fama, a veces solo busca sanar, conectar y transformar.